Los casos de hackers que tras hacerle la
vida imposible a las empresas TIC más prestigiosas acaban trabajando
para ellas (o para la competencia) llenan portadas. ¿Es la norma?
Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él.
Esta máxima parece estar en la mente de muchos jefes de recursos
humanos de empresas TIC que, tras sufrir los ataques perpetrados por algún hacker (normalmente todavía en edad de instituto), en vez de perseguir al malhechor le ofrecen un trabajo.
Eso le ocurrió, por ejemplo, a Chris Putnam, que tras juguetear con
Facebook haciendo que pareciese MySpace y otras fechorías, acabó con un
contrato en la red social. Eso sí, hasta que no lo firmó no las tenía
todas consigo de que no se tratara de una trampa y no fuese a acabar en
la cárcel.
Claro que no todas las empresas tienen esa filosofía y son capaces de
contratar a alguien que, muchas veces con la única intención de exponer
agujeros de seguridad para que los corrijan, les ha hecho perder mucho
dinero. No obstante, aunque no vengan de la empresa atacada, sí es
cierto que muchos de estos hackers ven cómo junto con las demandas llegan algunas ofertas de trabajo. ¿Es la forma más rápida de conseguir empleo en una gran empresa tech? ¿La vía tradicional está siendo abandonada?
Por supuesto, los expertos en seguridad y los grandes ejecutivos de compañías advierten de que se trata tan solo de casos muy puntuales,
y de que un 99% de los hackers lo único que consiguen son problemas
legales. Sin embargo, las noticias de hackers reconvertidos en honrados
trabajadores no hacen más que llegar. A veces trabajan para sus
víctimas, a veces para la conferencia, y otras veces son contratados por
el mismo Gobierno o se reconvierten en periodistas.